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TOOL
01/08/2009 @ All Points West Festival, Nueva York
Da igual el setlist que se marquen, y da igual lo lejos de casa que se esté. Ver a TOOL en Nueva York es toda una experiencia, sobre todo viniendo de alguien que es fan devoto. No te importar aterrizar tras 7 horas de vuelo, ni el barro de poderes multiplicadores que invadía el suelo del recinto, ni siquiera te molesta que empiecen otra vez con “Jambi”, como ocurrió la última vez que los viste: todo da igual, porque los estás viendo otra vez, y la experiencia de nuevo se repite. Un cúmulo de casualidades y aventura me trasladaba hasta el festival All Points West, celebrado durante el primer fin de semana de agosto en el Liberty State Park de Nueva Jersey.
Un ferry nos cambiaba de un estado a otro en cuestión de 10 minutos y nos sumergía en ese lodazal que antes comentaba, causado por la tremenda tromba de agua caída la tarde anterior. Al ver la lluvia contra los cristales a la mañana siguiente comprobé la suerte que habíamos tenido mi acompañante y yo la noche en que Maynard y compañía saltaban al escenario en una extraño brote de gira post “10.000 days” que los llevaba por algunos de los recintos más importantes de su país de origen. Con la peculiaridad de turno la banda saltaba a escena y rompía con un poderoso “Jambi” cuyas ilustraciones de pantalla impactaban más si cabe en medio de aquella isla rodeada de agua. La iluminada Manhattan a nuestras espaldas marcaba el pulso para que “Stinkfist”, “46&2” y “Schism” (siempre con ese 3.29 que me pone los pelos de punta) desfilaran delante de nuestras narices con un sonido tan impecable como acostumbran. La ligeramente variada estética escénica, hacía que los trajes nuevos y la sustitución del sombrero vaquero por una malla negra por parte de Maynard pasaran ligeramente desapercibidos en la atmósfera veraniega. El lodo no era obstáculo para algunos, que se movían desenfrenadamente, sin miedo a hundirse hasta las rodillas en la papilla en que se había convertido el suelo. Sonaba “Flood” y por si teníamos poco agua, la misma inundaba las pantallas. Se acercaba el momento de traca final, “Aenima” preparaba el terreno para un “Lateralus” épico, de esos con colaboración intermedia y en los que Carey se luce como el que más. Suena el gong final y al ritmo de maquinitas y experimentos sonoros con el teclado llega “Vicarious”, que pone el broche final a un concierto atípico para servidora, ya que está sacado fuera del calendario estricto que la banda acostumbra a llevar para sus apariciones, y podemos decir también que por sorpresa, la misma que cuando mire hace meses el calendario y comprobé que el recital coincidía con mi llegada a Nueva York. Como no podía ser de otra manera: perfecto.
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